Serge Gainsbourg atravesó gran parte de la segunda parte del siglo XX inscribiendo su nombre como una leyenda de la canción francesa. Provocador. Misógino. Visionario. Crooner maldito. Borracho. Fumador. Bardero mediático. Misántropo. Tímido. Fanático de los pedos. Racista. Onomatopéyico eterno. El hombre más feo del mundo colaborando con las mujeres más bellas del mundo: Jane Birkin, Juliette Grèco, Brigitte Bardot, Isabelle Adjani y Vanesa Paradis, entre las más mentadas. En su obituario, el entonces presidente francés François Mitterrand dijo: “Fue nuestro Apollinaire, nuestro Baudelaire, elevó la canción a la categoría de arte”. A lo largo de casi cuatro décadas, el multifacético artista francés construyó una obra tan sugestiva y cuantiosa musicalmente como atrevida y aventurada literariamente hablando; una obra tan rica como descabellada, tan accesible como inalcanzable, tan jugosa como jugada. Gainsbourg fue un genio posmoderno adelantado a su tiempo.
Por qué escuchamos es una colección que busca ahondar en los motivos por los que algunos artistas –de diversos géneros, orígenes y épocas– se vuelven esenciales, indiscutibles, verdaderamente únicos, más allá de los caprichos y vaivenes del mercado musical.
Un libro distinto sobre esos músicos acerca de los que ya se escribieron muchos libros: para el experto, para el que siempre lo sintió nombrar pero nunca lo escuchó o para el que ni lo conoce. Para el que ya disfruta poco o mucho de su música o para el que no entiende por qué tantos lo adoran y lo consideran tan importante.
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